Aquí canta un caminante
que muy mucho ha caminado
y ahora vive tranquilo

en el Cerro Colorado.

Largo mis coplas al viento
por donde quiera que voy,
soy árbol lleno de frutos
como plantita`e mistol.

Cuando ensillo mi caballo
me subo por las arenas
y en la mitad del camino
ya m`he olvida`o de las penas.

Caminiaga, Santa Elena,
El Churqui, Rayo cortado,
no hay pago como mi pago,
¡Viva el Cerro Colorado!

A la sombra de unos talas
yo he sentido de un repente
a una moza que decía:
sosiegue que ahí viene gente.

Te voy a dar un remedio
que cura todas las penas:
grasita de iguana macho
mezcla`íta con yerba buena.

Chacarera de las piedras,
criollita como ninguna,
no te metas en los montes
que no ha salido la luna.

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