Из альбома: La emboscada

La cama de níquel
donde me esperbas de muy joven,
el radiogramófono que cogía todo,
cuando te llevaba a aquel café
"traigas fresas con nata" decía
y soberbio te miraba mientras el otro
se giraba haciendo muecas
mofándose de má. Aquella foto
que llevaba seiembre encima antes que un cajón
la guardase y desluciese,
supe así de tu muerte
y recordé cada rizo
y en tu semblante la suerte.
Mi memoria saca recuerdos de un sombrero
sin que yo pueda elegir los que quiero.

He tenido alegrías.
A veces nos dormíamos los tres
yo, tu madre y tú en la misma cama
cuánta inocencia, qué santa Trinidad
era un gesto de afecto y respeto.
¡Oh memoria! Por qué me engañas
por qué cómo si fuese viento me echas
este polvo hacia mis ojos;
acariciaba tus rodillas
y tu corazón reía satisfecho.
He tenido alegrías, sí.
Te recuerdo así, mi pobre Giulia,
clara y risueña.

Impaciente me esperaba la vida.
y el viento muy leve de mañana
se llevaba cada cosa.
Tenía diecisiete años.

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