Из альбома: Poemas del exilio ∙ Rafael Alberti

…Y sin embargo, ¡qué alegre,
qué alegre y feliz ha sido
-y volverá a ser- mi canto!.


Yo se que me lo sustentan,
aunque ahora
se escondan, anden ocultas,
cosas y gentes que al mundo
no nacieron
más que para la alegría.
Allí están mis marineros
aguardando.
Mis costas de sol y verdes
rumores largos de vides
y de pinos, aguardando.
Allí, azules, mis salinas,
mi pueblo, mis pueblos blancos,
aunque clavados ahora
con tres clavos, aguardando.
Allí me están aguardando,
allí me esperan, mordiéndose
lo que un día
saltará de nuevo al viento,
cantando
alegre y feliz, cantando.

Hoy el Paraná respira
con aliento de azahares.
Con el azahar me voy.
No me detengáis.

Llego a costas que me llaman.
Me aposento en litorales
que me conocen de antiguo.
Me voy.
No me detengáis.
Por allí andaba el mar
dentro de los naranjales.
Y el amor…

Mi cabeza será blanca,
y mi corazón tendrá
blancos también los cabellos
el día que pase el mar.

No me llaméis.
Me voy.
No me detengáis.

Un día, los olivares
se llenarán de palomas.

-Más palomas ese día,
madre, que hojas.

-Y, también, más que aceitunas,
hijo, palomas.

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